La idea de investigar la construcción de la identidad profesional surge de un ejercicio de instrospección guiado por mi tutor doctoral en base a la consigna del educere, como la facultad de «sacar de adentro» o extraer . Las preguntas inciales fueron ¿cómo llegué a convertirme en profesora?, ¿qué elementos facilitaron mi identificación con el rol docente? y ¿por qué escogí ser profesora?.

 Al rememorar mis inicios en la docencia, mis respuestas fueron muy similares a las historias que leo o escucho hoy cuando consulto a los estudiantes de alguna pedagogía porqué decidió estudiar esta carrera. Siempre me gustó enseñar, tengo facilidad para enseñar a otros, me gusta estar en contacto con los niños y otras tantas descripciones que surgen a partir de las experiencias de quienes hoy se están formando y que, probablemente, también fueron el relato de otros muchos que hoy ejercen esta profesión.

La concepción del profesor que tenemos arraigada es la de una persona que enseña, que es cercana a los niños, que se entrega completamente a la tarea de educar. Pero esa idea no surge de la nada, viene configurada por las imágenes de profesores que durante nuestra historia hemos visto, con los que hemos interactuado y con las cuales de alguna manera nos identificamos.

Surgen entonces otras preguntas, no menos esenciales, que ayudan a configurar la identidad docente futura ¿para qué quiero enseñar?¿qué quiero lograr con lo que estoy haciendo?¿cómo quiero que me vean los demás?¿qué tipo de profesora quiero ser?¿cuán bueno soy enseñando? o ¿cómo quiero ser reconocido?

Probablemente si Ud. es profesor, se habrá puesto a pensar en las respuestas a estas interrogantes. Para mí las respuestas vienen asociadas al contexto, mi ser docente no es el mismo que era cuando egresé del pregrado, no es el mismo que hace cinco años cuando trabajaba en un colegio particular subvencionado en Viña del Mar y ciertamente, no será el mismo mañana.

La identidad docente es un proceso dinámico, relacional, que se construye y reconstruye a partir de las influjos del contexto sobre nuestra identidad personal.  En definitiva, nuestra identidad como profesores está construida sobre la base de lo que fuimos, lo que somos y lo que queremos llegar a ser.

Quien soy como profesora es una extensión de mi yo personal, adornado por la teoría, la práctica, la experiencia y el reconocimiento social de la labor que tantos como yo realizamos a diario.